Las Crónicas Calatravas son artículos de opinión del director sobre temas de actualidad de Almagro, Bolaños o el Campo de Calatrava.

¿Otro Corral de Comedias ?

Publicada el uno de abril de 2005

( J.P.A). Hace unas semanas, la prensa provincial ha dado una noticia que la alcaldesa de Torralba venía persiguiendo desde hace años. Se va a construir un Corral de Comedias en este pueblo, en el lugar que ocupó otro, ya desaparecido, y el Gobierno Regional no sólo va a colaborar económicamente, sino que hará que, cuando esté listo, espectáculos del Festival de Teatro almagreño se representen también ahí. La alcaldesa está en su papel, apoya y promociona su pueblo. En los últimos años no ha parado de hablar del tema, ha hecho pasar por el lugar al antiguo director del Festival, al delegado provincial de Cultura etc. Nada que objetar. La alcaldesa da a entender que desea trasladar a esta localidad vecina el gran éxito que tuvo aquella histórica decisión del alcalde almagreño, Julián Calero, y el gobernador civil, José María del Moral, de recuperar el antiguo teatro del siglo de Oro de Almagro. Quiere que su pueblo disfrute también de esa gran mina de progreso que es el Festival y de toda la aureola de cultura y turismo que ha provocado en Almagro, desde hace 51 años, el «descubrimiento» de Calero y del Moral.

Pero el asunto plantea interrogantes. En primer lugar, parece claro que, según las investigaciones de la torralbeña Concepción García de León, quien también descubrió los orígenes del Corral de Almagro, en la localidad vecina hubo un Corral o patio de comedias, o consta que ahí se hacían representaciones. Pero de aquel teatro queda una pared y poco más. Lo que se hará no será restaurarlo, como sucedió con el almagreño, sino construir uno nuevo en el lugar que ocupó otro anterior. La diferencia es sustancial. Al arquitecto que ha realizado trabajos en el de Almagro hace un año, se le ha encomendado la obra. Se ha decidido, por conveniencia, que tenga unas 500 localidades, no porque fuera éste el aforo del antiguo.

Durante los siglos XVI y XVII, los Corrales de Comedias eran muy abundantes en España, casi como, si se me permite la comparación, los actuales cines de verano. Eran lugares de entretenimiento, de diversión para la gente. Si se hace una investigación exhaustiva, en España aparecerán centenares, miles de corrales o patios de comedias, y se sabrá incluso el lugar exacto donde se encontraban, siguiendo, por ejemplo, el catastro de la Ensenada. Puede que, como en el caso de Torralba, se conserve todavía alguna pared, corredor, patio o ventana del mismo. Y la pregunta salta a la vista. ¿ Qué pasará si todos los pueblos que tuvieron estos teatros, de nuestra provincia o de fuera, deciden reconstruirlos y piden que, como en Almagro, se organice en torno a ellos un festival de teatro o se les programen algunas obras del que se celebra en la ciudad encajera ?

La Historia nos enseña que ciertas cosas tienen gran importancia, gozan de originalidad sin par, porque han logrado conservarse con el paso del tiempo, mientras las demás o iguales de su género han desaparecido. Ese es el mérito del Corral de Almagro. Una cosa es restaurar y otra reconstruir o levantar de nuevo lo que ya murió. Muchos arqueólogos e historiadores se niegan a reconstruir monumentos antiguos. Consideran que su estado de conservación es también su esencia, el reflejo de su devenir histórico, quizá de sus guerras, sus distintas tendencias etc. Reconstruirlo sería falsear lo que hemos heredado del pasado.

Hay acontecimientos culturales y científicos que están asociados a la conservación excepcional de un monumento o un vestigio histórico. Si Almagro tiene un Festival de gran renombre es porque es el único pueblo de España en donde se ha conservado su Corral de Comedias. Una cosa adquiere gran valor cuando es exclusiva, sin parangón. Sorprende muchísimo que las pretensiones de la alcaldesa sean respaldadas por el Gobierno Regional y aún por la Mancomunidad de Calatrava. Si se procede así con Torralba, cómo negar el mismo favor a otros corrales de comedias de la provincia, o incluso del Campo de Calatrava, que también desee alguien reconstruir ? Y cuando haya dos corrales, por qué no tres, cuatro, quince, veinte ? Y entonces habrán matado la gallina de los huevos de oro, falseando además la historia y tratando de «vender» como un corral similar al de Almagro otro que no lo es, porque sólo el almagreño se ha conservado desde sus orígenes. ¿ Querrán que los dos corrales se equiparen ?

Causa también gran sorpresa que en Almagro no se haya levantado ninguna voz y que la Mancomunidad apoye con decisión este deseo de que en la comarca existan dos corrales cuando, sin duda, una estrategia de desarrollo más acertada sería potenciar lo exclusivo, original que tiene cada pueblo, en lugar de emular las virtudes de uno y traspasarlas a otro generando, a la larga, competencia, recelo.

En fin, ante tanto desatino, a uno le queda la esperanza de que la gente sabrá distinguir entre lo auténtico y genuino y lo que nació con propósito imitador. Y ahora que nos encontramos en el IV centenario del Quijote, que vio la luz 23 años antes de que se levantara el Corral almagreño, viene a cuento recordar la genialidad de Cervantes frente a aquel imitador llamado Avellaneda, que osó apropiarse de su don Quijote y creyó, ante el fulgurante éxito de la novela, que también él podría gozar de su triunfo: «Para mí sólo nació don Quijote y yo para él; él supo obrar y yo escribir; solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco que se atrevió, o se ha de atrever, a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deliñada las hazañas de mi valeroso caballero, porque no es carga de sus hombros ni asunto de su resfriado ingenio, a quien advertirás, si acaso llegas a conocerle, que deje reposar en la sepultura los cansados y ya podridos huesos de don Quijote...».

 

La verdad sobre el Corral de Comedias de Almagro

Publicada el 1 de diciembre de 2005

( J.P.A ). El febrero del año 2000, el grupo municipal socialista del Ayuntamiento de Almagro, entonces en la oposición, presentó una propuesta, que respaldaron todos lo concejales, en la que se pedía que la Unesco declarara el pueblo Patrimonio de la Humanidad. La idea, interesante, encomiable, era pretenciosa. Quizá si Almagro no hubiera perdido casi todo su complejo universitario, los palacios maestrales, varios conventos, ermitas, iglesias y edificios civiles, los arcos u otros interesantes monumentos que se levantaron, principalmente en el siglo XVI, aspirar a ese reconocimiento no habría sido ninguna quimera. Pero en vista de la desaparición de tanto patrimonio, la Corporación Municipal acabaría, con bien criterio, rectificando su propio acuerdo, y en mayo del mismo año, decidió que tal solicitud se mantuviera, pero en referencia sólo al Corral de Comedias, monumento original, único, exclusivo. De este modo, la aspiración sí se cargaba de fuerza, de argumentos.

Han pasado más de cinco años de aquel histórico acuerdo, y es lo cierto que muy poco, o nada, se ha vuelto a hablar del tema. Que el asunto resultaría de gran transcendencia para Almagro no hay ni que decirlo. Por ello sería muy oportuno que la demanda se retomara y se trabajara seriamente en ella. Más aún teniendo en cuenta que quienes la presentaron entonces gobiernan hoy el Consistorio y que todas las administraciones públicas que podrían presionar o intervenir en ello -Diputación, Junta, Gobierno- están gestionadas por el mismo partido, lo cual facilitaría mucho las cosas. Pero en los últimos meses ha aparecido un motivo que refuerza mucho más esa necesidad. Se trata del patio de Comedias que se está levantando en la vecina localidad de Torralba de Calatrava, un verdadero falso histórico que denuncié en otra Crónica Calatrava publicada el pasado mes de abril ( www.elcronistacalatravo.com ), y que me confirman y enfatizan cuantos historiadores, de Almagro o de fuera, con los que hablo, aunque ninguno, por ahora, desea salir a la luz pública a decirlo. Nadie va a negar a ese pueblo su derecho a prosperar, pero si el Corral almagreño fuera declarado Patrimonio de la Humanidad, seguramente se establecería con claridad la evidente distinción entre uno y otro, se haría honor a la verdad y quedaría de manifiesto que mientras el almagreño es un monumento único, que se construyó para representar comedias, y que se conservó a lo largo del tiempo, el patio torralbeño era lugar de representaciones ocasionales y, lejos de restaurarlo, lo que se está haciendo es construir uno nuevo en el lugar donde estuvo aquel, ya desaparecido. Se está levantando, sin rubor, un patio de comedias de nueva planta, sin saber si era así el antiguo, pues no hay planos ni vestigios suficientes, y edificando a conveniencia en lo que se refiere a dimensiones o número de butacas.

Mientras las instituciones y la sociedad almagreñas y de la comarca siguen sin reaccionar, el Ayuntamiento torralbeño, emulando todo el proceso que ha convertido a Almagro en ciudad de gran renombre cultural y turístico a partir del Corral, está organizando jornadas, ha convocado un premio literario, y se prepara para ser sede de algunas representaciones del Festival de Almagro, tomando como punto de partida su patio de comedias. Al parecer, que el Corral de Almagro se conservara casi intacto durante casi 400 años no tiene ningún mérito, y pronto se podrá equiparar a otro, el de Torralba, construido ahora sin referencias ni fundamentos , con el único objetivo de que el vecino pueblo siga la estela de prosperidad de Almagro.

Otra verdad que está reclamando el Corral de Comedias -tristemente desde hace ya demasiado tiempo- es que se admita la evidencia histórica de que fue el almagreño Julián Calero Escobar, alcalde en los primeros años 50, quien tuvo la iniciativa de recuperarlo y quien buscó y encontró todo el apoyo para su empresa, en el entonces gobernador civil José María del Moral. Hace 21 años, publiqué en la revista «Mancha», editada por la Diputación, un trabajo donde así quedaba claramente de manifiesto. Diez años después, aquel reportaje lo amplié y se difundió en el diario La Tribuna. Por fin, en el número 33 de El Cronista Calatravo, de julio del año pasado, hice una nueva entrega de aquella investigación, con nuevos datos y referencias documentales de lo que sucedió entonces. A del Moral, navarro de nacimiento, lo han homenajeado dos veces, una promovida por el propio Ayuntamiento en los años 50, y la segunda en 1994, con ocasión del 40 aniversario, también a instancias del Consistorio. Al alcalde almagreño, ni una. Y lo que es peor, se sigue sin admitir que fue Calero quien advirtió a del Moral de la existencia de aquel «teatro antiguo», como él lo llamaba, y que el mismo gobernador así lo reconoció con ocasión de ese segundo homenaje, que tuvo lugar el 9 de julio de 1994, y cuya grabación con sus palabras conservo.

Muy al contrario, el Ayuntamiento ha editado programas turísticos con la historia del Corral sin hacer alusión a sus «descubridores», y todavía hoy se les ignora en el folleto que se da al visitante. Hace unas semanas, se ha presentado una dramatización de la historia del Corral que se presenta a los turistas, y se pone en voz del actor Fernando Fernán Gòmez -a quien se ha contratado para ello- que aquel «descubrimiento» fue poco menos que fortuito, pues se dice que lo ocasionó «el derrumbamiento de un tramo de yeserías» que habría dejado a la vista el monumento. Una versión, por otro lado, ya publicada en 2002 en un libro que editó la Junta de Castilla-La Mancha. De lo contado por el propio Calero y del Moral, nada se dice.

Tarde o temprano, la verdad siempre sale a la luz y deja en evidencia y sonrojo histórico a quienes, conociéndola, la ocultaron.

 

Montaje y disparate de un falso histórico. Seudo patio de comedias en Torralba de Calatrava

Publicado el 1 de enero de 2006

(Arcadio Calvo). El artículo de J. P. A. del pasado número 48 de El Cronista , "La verdad sobre el Corral de Comedias" trata el problema muy acertadamente y con el cual estoy totalmente de acuerdo.

Si Londres conservase el teatro original de El Globo, Madrid el antiguo del Príncipe y Alcalá de Henares su Corral de Comedias (aunque esta última es ciudad Patrimonio) todos tendrían sin duda el tan anhelado título de Patrimonio de la Humanidad desde hace años, y al cual debe seguir aspirando Almagro con toda la justificación y derecho del mundo para que su Corral de Comedias sea declarado por la UNESCO, por méritos propios, Patrimonio de la Humanidad.

Deberían alarmar a nivel nacional los planes que se están llevando a cabo en la vecina Torralba de Calatrava, por la construcción de lo que los organizadores de semejante farsa llaman ya de manera pomposa y taimada "Patio de Comedias - Falso Histórico" a un solar "mondo y lirondo" que no se ha conocido nunca cómo era en su origen.

Al nuevo espacio escénico "Falso Histórico" lo deberían denominar con un nombre menos pretencioso y sugerente que el de "Patio de Comedias", pues con este nombre se pretende camuflar una maniobra que les ha salido bien, pero que es falsa y desleal a la historia de Torralba de Calatrava, a sus habitantes y a la sociedad toda.

¿Qué argumentos, ardides y señuelos expondrán para que cosa tan falta de credibilidad sea admitida como buena por el confiado visitante?

En nuestra provincia tenemos un ejemplo "de nueva hechura". Se construiría hace aproximadamente treinta años, más o menos. Me estoy refiriendo a la plaza principal de Puerto Lápice, con corredores, columnas y estructura parecidos al Corral almagreño.. Recientemente, en un folleto turístico que no he conseguido conservar, venía esta plaza como antigua y típica, juntamente con las de Almagro, Villanueva de los Infantes y otras. ¡Ver para creer! Eso pasará con el "Falso Histórico" de Torralba de Calatrava.

Este proyecto que se está llevando a cabo, a todas luces es un atrevimiento desmesurado.Y es que la imaginación para hacer prosperar a un pueblo no creo que consista en saltarse la barrera de la honestidad y el respeto por los cánones universales de la historia, el arte y el bien hacer; y yo como ciudadano de a pie así lo creo, pero el montaje y el disparate están en marcha sin conocerse voces ni clamores de instituciones y otros en contra.

Antonina Rodrigo, en su obra "El Corral de Comedias de Almagro", dice: "Del ágora la farsa pasó a los espaciosos corrales o patios de las casas o mesones, por lo general bastaba el patio de una posada".

Es decir, valían cuatro paredes, que es lo mismo que tienen o tenían en Torralba. ¿Por qué inventar una arquitectura incierta y desacertada?

"Por el 1632 muchas casas particulares almagreñas hacían representaciones especialmente en los tiempos de Carnestolendas y en Pascua, juntándose las familias con los cómicos y representantes. Esto tenía al parecer muchos inconvenientes por lo que se ordenó en 1632, por auto del Consejo, que no se representasen comedias en las casas particulares sin licencia del Presidente".

Vemos que en muchas casas se hacían representaciones. Si alguien aportase alguna licencia, contrato, o simples recibos de los comerciantes que actuaban en esas casas y se supiesen qué casas eran o quiénes los dueños o personas que las habitaban… ¿Cuántos patios de comedias se podrían contabilizar en Almagro de aquella época, sólo por justificar sencillamente que tal o tales cómicos habían hecho representaciones en las casas?

¿Será este el caso de Torralba de Calatrava y que lo que tanto pregonan sólo fuese una casa corriente donde se hacían esporádicamente representaciones?

Decía el periodista Carlos Primelles: "Gran idea ha sido esta de restaurar el primitivo Corral de Comedias de Almagro, y más teniendo en cuenta que uno tras otro fueron desapareciendo con los años y la incuria… y que tanto pesan y cuentan en nuestra gloria histórica del teatro".

¿Alguien se atreverá a hacer los mismos o parecidos elogios al Falso Histórico de Torralba cuando la farsa haya dado comienzo?

Cuando acabe la representación primera de la inauguración del mencionado lugar (Falso Histórico) casi puedo vaticinar que después de los aplausos y demás, los entusiastas y artífices saldrán a la calle a inaugurar algún monumento a la alcaldesa. En Almagro aún no ha tenido lugar un homenaje como se debiera al alcalde, Sr. Calero, conjunto artífice con el gobernador, Sr. del Moral, de la recuperación del Corral de Comedias.

A los pocos años de dejar la alcaldía, el Sr. Calero, con motivo de las ferias del año 1956, escribió un artículo en el folleto de ferias solicitado por el nuevo alcalde de entonces, creo que sería Don Ramiro Bermejo, y como nadie es profeta en su tierra, desde luego Don Julián no se lo tenía subido a la cabeza como podemos ver: "Circunstancias de todos conocidas hicieron que fuese testigo de excepción en la construcción del famoso corral de comedias de Almagro. Como a esta obra tan hermosa como sencilla va asociado uno de los más gratos recuerdos de mi Jefatura Política Almagreña…".

Desde que Calero Escobar dejara la alcaldía y hasta su fallecimiento, antes y durante la democracia, por el Ayuntamiento de Almagro han pasado todos los linajes políticos. Creo que tuvieron ocasión unos y otros de hacer un merecido homenaje a este ilustre almagreño. Tarde o temprano esto debería ser recapacitado y reconocido de modo justo por las autoridades competentes.

En estos cincuenta años desde la recuperación del Corral de Comedias, Almagro ha conseguido muchas e importantes cosas, gracias a haber conservado este sin par monumento.

En ningún momento ha sido mi ánimo causar ofensa ni malestar a nadie al redactar este artículo.

Mi agradecimiento a Francisca y Jesús.

*Julián Calero. Folleto de Ferias, 1956.

 

En el centenario del primer

historiador de Almagro: Carta a FGO

Publicada el 1 de febrero de 2006

( J. P. A ) A don Federico Galiano y Ortega (Almagro 1842- Ciudad Real 1906). Catedrático de la Universidad de Sevilla, director del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real. Autor del primer libro sobre la Historia de Almagro).

 

Querido profesor:

Recién entrados en el año en que se cumple un siglo de su muerte, no puedo por menos que dedicaros esta Crónica Calatrava para celebrar esta efeméride y advertir, a quien tenga sensibilidad por la Historia y la cultura almagreñas, de la importancia de su figura histórica, su destacada aportación al conocimiento y defensa de nuestro pasado y lo justo que sería que se realizara algún acto de homenaje o reconocimiento durante este año del centenario. Es verdad que no tengo mucha fe en que así vaya a ser, de tan grande y espeso como es el silencio que se ha acumulado, hasta 2004, sobre su vida y obra, pero no por ello iba yo a dejar de mover mi pluma hacia fin tan justo.

El 20 de agosto de 2001, cuando vio la luz el primer número de este periódico y difundí su primera biografía , ya pedí en otra Crónica que se reeditaran sus libros y se pusiera una placa en su casa natal -la de los condes de Valdeparaíso- como recuerdo y consideración. Me parecieron dos detalles mínimos de gratitud. Nadie lo hizo. Pero casi tres años después, conseguí que la Diputación, a través de la Biblioteca de Autores Manchegos, reeditara, 110 años después de que lo hiciera por primera vez, aquel Documentos para la Historia de Almagro, cansado como estaba de que su gran obra circulara en fotocopia entre historiadores, durante décadas, sin que nadie se decidiera a dar aquel conocimiento a todos, mediante una nueva y seria edición, precedida de un prólogo biográfico.

Tuvisteis suerte -querido antepasado- de que la estela de vuestra vida prendiera como un tesoro en el corazón de mi madre y ella me la transmitiera, mientras pasaba el tiempo y nadie se acordaba de usted. Y así, lo que debió ser iniciativa institucional y labor de historiadores -como sucedió con su coetáneo Hervás y Buendía, generosamente reconocido por el Ayuntamiento en su Torralba natal- ha tenido que ser, en su caso, tarea de este pariente tan lejano que ahora os escribe. De modo, señor Galiano, que siendo yo testigo únicamente de mi tiempo, periodista formado para tratar la actualidad de mis días, que no del pasado, me vi metido en labores de «historiador», movido por aquel impulso de amor que recibí.

Mas ahora, puedo deciros que aquel trabajo biográfico me llenó de una savia nueva. Fue apasionante, enriquecedor -querido FGO, como os llamé en las notas y apuntes que iba tomando- sumergirme en archivos históricos, leer con tanta dificultad la retorcida letra amanuense del siglo XIX. Sentí con decidida entrega cada dato que iba consiguiendo, gocé con el descubrimiento de nuevas pistas que conducían a otras hasta que, por fin, pude componer el perfil de vuestra vida y obra. Me emocioné cuando, después de mirar tumba por tumba, nicho por nicho, en el cementerio de Almagro -ante la ausencia de un registro de enterramientos de aquellos años- fui a dar con la primera referencia física, real, de su existencia: Vuestra tumba en el cementerio de Ciudad Real.

Respetado F.G.O: Aunque ha tiempo que di por terminado mi trabajo de investigación, no se aparta de mi el deseo de seguir sabiendo datos de su vida. No aparece una fotografía vuestra, pero no desisto. Hace unos días he encontrado dos nuevos ejemplares originales de su libro, editado en 1894. Uno está en la biblioteca pública de Cuenca. Lo he visto en Navidad, y el otro en la de Badajoz. Pero lo importante -profesor- es que su gran obra no sólo no se ha perdido, sino que ya reposa en muchos anaqueles de casas almagreñas, en bibliotecas, centros de cultura.....

Y no os preocupéis si en algunos ámbitos de Almagro aun circula el silencio -quizá propio de cierto pecado capital, como escribió Séneca- , pues ya veis que hay personas de fuera dispuestas a reconoceros. En el anterior número de El Cronista di noticia de una reseña sobre su libro publicada en la prestigiosa revista de Historia «Hispania». El pasado 13 de enero, el prior dominico, fray Vicente Díaz, citó y mostró su libro y reconoció su aportación histórica, al referir los principales hitos del convento de Calatrava, con ocasión de un acto ante los medios de comunicación en el que se anunciaba la restauración parcial del monasterio. Y ahora os informo de otra iniciativa hermosa, llena de sinceridad y respeto. El instituto «Juan de Avila», heredero de aquel de Segunda Enseñanza que naciera de un decreto de Espartero y donde usted fue alumno, catedrático y director, ha estrenado nuevo edificio en Ciudad Real. Y entre sus profesores, que preparan actos para la inauguración, ha nacido un deseo de dar a conocer el instituto, sus actividades y singularidades, conscientes como son de que trabajan en el más antiguo y de más solera de la provincia. Tienen una página en Internet ( buscar ies maestro juan de avila ) donde muestran rasgos históricos y dan a conocer los directores. Entre ellos, claro, se han acordado de usted, y me han pedido la reseña sobre la aparición del libro que publiqué en El Cronista. Han puesto también un enlace que remite al libro editado por la Biblioteca de Autores Manchegos.

En fin, Federico, mi reconocimiento y gratitud por su valiosa aportación y defensa del patrimonio y la cultura de Almagro, en este año del centenario de su muerte.

 

 

Almagro, capital europea de la

cultura ... ¿ por qué no ?

Publicada en  julio de 2003

( J.P.A ). Sólo hace falta tomar un acuerdo plenario del Ayuntamiento y presentarlo al Consejo de Ministros, que es quien lo defiende luego ante las instituciones europeas. Lo demás es gestión, visitar despachos, vender una idea, movilizar a gente, hacer valer el pasado para ganar el futuro, el progreso, el desarrollo. Almagro, que ya obtiene un notable partido de su pasado a través del Corral de Comedias, el Festival de Teatro, el turismo que llega por su atractivo histórico y patrimonial, no perderá nada si se plantea seriamente aspirar a ser capital europea de la cultura. Al contrario, tiene mucho que ganar. A este pueblo de casi 9.000 habitantes, que tanto elogios merece de extraños y visitantes, quizá le falta ambición, confianza en sí mismo, plantearse grandes metas, y esta de la capitalidad europea puede ser, sin duda, la que está esperando para dar el salto que merece. Pocas ciudades, a nos ser las históricas, de gran raigambre cultural y valioso patrimonio, pueden concebir que su futuro tan sólo es cuestión de eso, de gestión, que no de dinero. Continúa

 

¿Es la Venta de Borondo para Bolaños lo que el Corral de Comedias para Almagro?

Publicada en julio de 2004

( J.P.A ). El 29 de mayo de 1954 -hace poco se ha cumplido medio siglo- cambió el rumbo de la Historia de Almagro. Si lee usted el suplemento que se publica con este número en el cuadernillo central, verá que dos hombres, el alcalde y el gobernador civil de aquellos años, pusieron sus ojos en una posada olvidada y recuperaron lo que dormía durante decenios en ella sin que nadie le hiciera caso: Un Corral de Comedidas, el único que se conserva en España. Desde entonces, nada fue igual en la historia almagreña, y una de las pruebas más notorias es que, como publicó este periódico en su número anterior, su población encuentra, cada día más, el progreso en la actividad cultural y el turismo, -pronto habrá más de 500 camas hoteleras- al punto que se ha olvidado de la agricultura.

Pues bien, desde hace tiempo, y salvando muchas distancias, pienso que puede haber bastantes similitudes entre aquella posada de la plaza mayor y el hermoso edificio situado a unos kilómetros de Bolaños que conocemos como la Venta de Borondo. A favor de la posada almagreña jugaba el hecho de que se encontraba en pleno centro del pueblo y en un entorno con notable riqueza monumental, mientras en el caso de la Venta tenemos un inmueble localizado en una encrucijada de términos municipales y a varios kilómetros de Bolaños, aunque es cierto que son bolañegos sus propietarios y la gran mayoría de los agricultores y dueños de fincas de la zona. Sin embargo, que la Venta es un edificio centenario, que se ha dedicado casi siempre al hospedaje y restauración, la esencia de su mismo nombre, y que se halla en un entorno de gran valor histórico y de comunicaciones, con restos de la civilización romana, no hay quien lo dude. Como también es evidente que Borondo es un ejemplo cabal, hermoso, casi increíble, de lo que eran las ventas del siglo XVI en las que se inspiró Cervantes para escribir El Quijote, que hace siglos que Bolaños se encuentra en esa Ruta, y que el año próximo en nuestra región no se va a hablar de otra cosa que de lo quijotesco, al celebrarse los 400 años de la aparición de la novela.

¿ Por qué no pensar, entonces que, como sucedió con el Corral de Comedias, alguien pueda poner ahora sus ojos en esa venta olvidada y colocarla al calor del personaje más universal que ha dado España, don Quijote de La Mancha, del mismo modo que el patio de comedias se subió al tren del teatro del Siglo de Oro ?. Continúa

 

El progreso a través de los mecenas

Publicada en diciembre de 2001

( J.P.A ). Que el aprovechamiento del pasado, notablemente del patrimonio y el arte dejados por la Orden de Calatrava, puede convertirse en una gran «mina» para el progreso de la comarca, no es nada nuevo. La idea, sin embargo, va avanzando con el paso del tiempo y ya ha tomado forma en un estudio titulado «Plan Estratégico de Valorización de los Recursos Culturales del Campo de Calatrava», reseñado en las primeras páginas de este número. Los líderes sociales, el estrato de dirigentes y técnicos que suele hacer de avanzadilla en la comarca, dan muestras de tener una conciencia, cada día mayor, sobre este tema. Pero poner a disposición del turista, del visitante, todos estos recursos para que se conviertan en una fuente de ingresos y de progreso, requiere de grandes inversiones para su restauración. Docenas de edificios históricos, semiruinosos cuando no abandonados, reclaman mucho dinero, como también la investigación plena de los yacimientos arqueológicos, o la adecuación de otros recursos de tipo natural.

¿Quién llevará a cabo esta tarea? Parece claro que las instituciones públicas pueden y deben invertir en este aspecto, pero pensar que todo han de hacerlo ellas sería ilusorio y, por otra parte, nos privaría de un nuevo escalón en el progreso de las sociedades modernas: La entrada en acción del sector privado, no sólo a través de empresas que restauran para luego explotar estos recursos, sino mediante el mecenazgo. Los mecenas existen desde tiempo inmemorial, gran parte de los monumentos de Almagro y la comarca se deben a ellos. Son gente o entidades que han hecho dinero y que, en un momento dado, deciden invertirlo en cultura, en su pueblo, su tierra. Es sabido que una parte notable de la actividad cultural de ciertos paises avanzados es responsabilidad de fundaciones benéficas o sin ánimo de lucro, nacidas de sociedades mercantiles y de empresarios que acaban siendo mecenas.

En nuestra comarca hay ya bastantes empresas cuya facturación y beneficios les permitiría entrar en proyectos de mecenazgo. Algunas ya lo hacen modestamente, como es el caso de Muebles Cortijo con el patrocinio deportivo, o Luis Espinosa con iniciativas culturales. Por eso, parece oportuno que los esfuerzos que está haciendo la Asociación para el Desarrollo de la Comarca en este sentido, se acompañen de programas de mecenazgo, en los que se busque la motivación e implicación directa de las empresas en la restauración del patrimonio o la recuperación del pasado con fines turístico-culturales. Hay leyes estatales que regulan esta implicación de las empresas con exenciones o bonificaciones fiscales, y se dirá ¿qué pueden ofrecer instituciones municipales o de ámbito comarcal? La respuesta, probablemente, deberá nacer de una reunión personal, de una conversación directa entre las dos partes.

Dentro de poco, habrá mucho dinero de programas europeos que se destinará a subvencionar proyectos empresariales. El erario público apoyará a ciertos empresarios que cumplan determinados requisitos, entre los que podría estar su actividad de mecenazgo. Está cargado de sentido común que el dinero público se dé a quien también dedica el suyo a invertir en el patrimonio de todos. Pero, por encima de otras consideraciones, que una empresa decida gastar uno, dos o tres millones de pesetas en reparar una portada artística, el tejado de un monasterio o las pinturas murales de una iglesia, ha de tener el incentivo inigualable de su reconocimiento institucional y social. A través de programas municipales o comarcales de mecenazgo se puede buscar esta nueva inversión privada colocando placas de reconocimiento allá donde se lleven a cabo las obras restauradoras o expresando otras distinciones oficiales.

Muchos hombres y mujeres de Calatrava han demostrado su capacidad y brillantez en el mundo de la empresa ensanchando los horizontes sociales y económicos de su pueblo, pero quizá no han descubierto aún que completar su trayectoria con obras de mecenazgo puede ser un noble complemento que redondee su existencia y los haga trascendentes más allá de su paso material por este mundo. Que un empresario del sector industrial, turístico o de la construcción invierta en conservar un monumento es, por otro lado, fomentar nuevos ingresos que, a la largo y de una u otra forma, revertirán en su propia empresa.

La única manera de salvar y dar el valor que se merece a todo nuestro patrimonio pasará, antes o después, por esta nueva manera de entender el progreso que, gráficamente, quizá podría simbolizarse con inscripciones como esta «Programa Municipal de Mecenazgo de Almagro (Bolaños, Granátula etc). Monumento del siglo XVI único en su género. Salvado de la ruina gracias a Manufacturas ...........S.L. El Ayuntamiento y el pueblo, en gratitud».

 

La conservación de Almagro

Publicada en marzo de 2002

( J.P.A ). Desde hace años, el centro histórico de Almagro se despuebla, muchas casas están escasamente habitadas, cuando no vacías y, lo que es peor, la ruina y la desidia se apoderan de ellas. No es un fenómeno nuevo ni exclusivo, sucede en otras ciudades históricas o monumentales, la gente prefiere el piso, el chalet, las zonas verdes de las afueras. El centro, antaño símbolo de comodidad, hasta de privilegio, de poder, ya no lo es para muchos almagreños, aunque otros, industriales o profesionales con una buena posición económica, están protagonizando últimamente un proceso contrario. Para quien cree decida, ciegamente, en las posibilidades culturales y turísticas de este pueblo, como quien esto escribe, no deja de ser algo sorprendente, contradictorio. La gente se va de la zona con más futuro, donde se está produciendo el despegue turístico y donde cualquier inversión inmobiliaria, a medio plazo, será mucho más rentable que en cualquier otro lugar del casco urbano. El conjunto histórico almagreño, que es lo que atrae al turista y lo que genera un gran sector económico y social en el que muchos siguen sin creer, presenta algunas zonas lamentables, con casas tan olvidadas que, cuando se desea volver a habitarlas, ya están gravemente afectadas en su estructura. Continúa.

 

Carta al fundador de la Universidad

Almagro  ( IV)

Publicada en julio de 2006

( J.P.A ) Respetado don Fernando Fernández de Córdova y Mendoza, fundador del Monasterio y Universidad del Rosario de Almagro, gran mecenas del Campo de Calatrava:

He aquí de nuevo mi pluma y mi mejor ánimo, señor, en esta ya cuarta misiva que me atrevo a dirigiros, pues conocéis mi compromiso de informaros de las nuevas que acontecen sobre vuestra altísima, y maltratada, fundación. Y ante todo, caballero, albricias, pues es llegado el momento en que, finalmente, después de casi dos siglos de ignorancia y desprecio hacia vuestra gran obra, una institución pública pone sus ojos en ella y se emplea en recuperar lo poco que queda de aquel inmenso patrimonio, espiritual y material, que pusisteis en Almagro. Así es, caballero, y merece público reconocimiento y expresa gratitud que el Gobierno de Castilla-La Mancha se haya decidido a invertir en este símbolo de la cultura, la ciencia y el saber. Es verdad que antes hubo otras intervenciones públicas, que se restauró la torre y que trabajó también una llamada Escuela-Taller, aunque no con los resultados que yo, quizá ilusionado en exceso, había albergado. Mas esta, señor, parece la definitiva. Tan olvidada ha estado esta iglesia universitaria, clavero, que cuatro meses de obras aún no han sido suficientes para que se pueda entender por reparada completamente, siquiera, su estructura. Pero lo importante es la decidida voluntad que parece mostrar la institución regional en recuperarla, y el hecho de que, tras muchas décadas utilizada como fábrica o almacén, en ella se van a ver ya -cuando redacto estas líneas- varios acontecimientos culturales incluidos dentro del Festival de Teatro, lo cual merece asimismo todo elogio.

Mas yo, caballero calatravo, me he decidido a escribiros también, y a dar esta carta, como acostumbro, al conocimiento del Campo de Calatrava, porque entiendo que con ser importante y digno de reconocimiento que el edificio vea entre sus muros espectáculos o acontecimientos culturales, no se puede perder la perspectiva histórica de que esa iglesia simboliza casi 250 años de actividad docente y universitaria en Almagro y la comarca, y que sería, entiendo yo, error profundo que se borrara esa huella dedicando el inmueble, en los sucesivo y de manera exclusiva, a otro menester, por notable que fuera. Me parece que la recuperación material o arquitectónica de los restos universitarios debe ir acompañada de la restauración, asimismo, de estudios de esta índole y nivel, de modo que en dicha iglesia, aunque se celebren actividades de otro tipo, tengan lugar también hechos relacionados con la docencia superior y ligados a escuelas o facultades abiertas en otros lugares de Almagro. Entiendo, mecenas del Renacimiento, que ciertas decisiones han de tomarse con perspectiva histórica, con espíritu magnánimo y bajo la serenidad sabia y sosegada del tiempo. Y lo que nos enseña esa lógica del devenir de los años, es que no se pueden borrar para siempre las esencias e identidad que vuestra fundación generó en Almagro, sino que lo más sensato es recuperarlas.

Pero clavero, hombre de hábito y de letras, he visto que durante la inauguración del edificio, el pasado 23 de junio, coincidiendo con la apertura del Festival de Teatro Clásico, no hubo ni una palabra en favor del renacimiento universitario de Almagro, si siquiera nuestro alcalde, caballero, hizo esta ineludible defensa, como ya manifestara con toda claridad su predecesor, con motivo de la inauguración del busto en vuestra memoria aquel 27 de octubre de 2002. Habría sido una gran oportunidad lanzar de nuevo esta reivindicación aprovechando la presencia de tantas emisoras de televisión, de radio, periódicos, y decir, por ejemplo: Señor presidente, nuestra gratitud más sincera por la recuperación de este edificio, pero sepa que Almagro no se conforma con ver restaurado lo que queda de su primer patrimonio, sino que aspira a ser de nuevo una Ciudad Universitaria.. Tampoco se dijo nada de la posible recuperación de vuestra estatua yacente para volver a colocarla en su sitio, o de eventuales gestiones de mecenazgo ante el adinerado senador mejicano que compró el rico artesonado de la iglesia y lo colocó en su mansión de Monterrey. Creo yo, en fin, que cuantos aspiren a ocupar un día la alcaldía de Almagro deberían colocar en su programa electoral, como en el frontispicio de su ideario: Recuperar la condición universitaria de la capital calatrava.

Señor, que Almagro, primera ciudad universitaria de La Mancha, no ha hecho valer, sino en contadas y testimoniales ocasiones, pero nunca con la dedicación y el tesón que el asunto requiere, su deseo de volver a serlo, y ahora se encuentra con que se le han adelantado ciudades sin ninguna tradición universitaria, ni capitalidad provincial, como Puertollano, Talavera de la Reina, Valdepeñas o Alcázar de San Juan, donde ya existen centros dependientes de la Universidad de Castilla-La Mancha o de la UNED. Y Ahora que se recupera la iglesia universitaria, vienen a hablarnos de no sé cuantas cosas relacionadas con el teatro - que están muy bien, quién lo va a dudar- pero que no encajan, sino que rompen con el empuje de los años y de la Historia.

Pero ya sabéis, clavero calatravo, que mientras las del Parnaso me acompañen, yo estaré aquí para defender vuestro legado. Ya conseguimos, señor, colocar un broncíneo busto en su memoria. Y quién lo iba a decir..... después que por el mismo lugar rodaran restos de vuestro momificado cadáver en otros infaustos tiempos. Mas se logró, señor. Y generaciones vendrán en las prenderá este afán. Pero mientras, sigamos cultivando el arte de la paciencia, y celebremos las nuevas que van en esta carta con las estrofas del himno universitario: «Gaudeamus igitur», ( alegrémos, pues ).

 

El Almagro que ignoramos

Publicada en enero de 2007

(J.P.A) ¿ Quién las hizo, en qué época, con qué objetivos? ¿Qué uso han tenido las numerosas galerías subterráneas de Almagro a lo largo de los siglos ? ¿ Acaso quedan en el suelo, paredes o bóvedas de las mismas restos de objetos, señales, pinturas, dibujos, quizá esculturas que nos hablen de nuestro pasado más remoto, que nos revelen algo completamente desconocido de Almagro ?

Parece mentira, pero a ninguna de estas preguntas se puede responder, de tan poco -o nada- como se han investigado las numerosísimas galerías subterráneas que existen en Almagro. Sabemos que el primer historiador almagreño, Federico Galiano y Ortega, nos dejó escrito que, en 1860, «vimos destruir un acueducto de construcción romana al hacer el paseo de la estación del ferrocarril». E incluso el propio historiador admitía, en su libro «Documentos para la Historia de Almagro», centrado en los siglos XVI y XVII, que el origen o la historia más remota de Almagro seguía siendo una incógnita y que «Otros vendrán ..... que puedan estudiar el origen del pueblo que nos vio nacer», como señalaba en el prólogo.

Partiendo de esta interesante información que nos dejó FGO podemos preguntarnos ¿ Se encuentran todavía en el subsuelo almagreño los basamentos o vestigios de aquel acueducto romano que él vio en 1860 ? ¿ Es posible que el entramado de galerías que hay en Almagro, y las que aparecieron en el paseo de la plaza de los toros -tan cerca de la estación-, cuando se construyó la urbanización que hoy existe en esa zona, utilizaran o se hicieran a partir de aquella conducción romana para trasladar agua, o tienen alguna relación con ella ? El acueducto al que se refiere Federico Galiano ¿ era subterráneo ? ¿ Tiene algo que ver la estructura de galerías del entorno de la calle Sima con aquella canalización ?

¿ Son esas cuevas -lo fueron alguna vez- casas, viviendas de almagreños en tiempos primitivos o de escasos recursos, como sucedió en Bolaños y recogió El Cronista en su número de hace justo un año ?

Resulta sorprendente que un Almagro que se precia de su patrimonio e Historia, y que vive incluso de ella, a través del turismo, permanezca completamente ajeno a este mundo inquietante de pasadizos sobre el que caminamos cada día, cuando cruzamos la plaza mayor o tantas calles del pueblo.

¿ Por qué hemos asumido como parte de nuestra cultura la necesidad de conservar nuestro patrimonio -iglesias, portadas- y en cambio ignoramos por completo ese otro patrimonio que está bajo nuestros pies, cargado de años, de bóvedas, galerías y arcos ? ¿ Cómo es posible que las autoridades no reparen en todo esto, que se hagan informes y políticas de defensa y promoción del patrimonio almagreño y se siga olvidando de manera que ya es casi ofensiva ese otro Almagro, el subterráneo ?

¿ Deberemos asumir que ese mundo apasionante de pasadizos está condenado al olvido y la destrucción de manera lenta, por el propio paso del tiempo, o por la realización de obras en las que aparecen nuevas cuevas, que quedan en el silencio ? ¿ O acaso es posible pensar en que el asunto se estudie, como sin duda merece ? En el Ayuntamiento trabajan actualmente un arqueólogo, de manera externa, y un arquitecto contratado por la Diputación para que vigile el patrimonio -de la superficie- , sólo falta un espeleólogo para que los tres puedan estudiar con seriedad lo que hay bajo nuestros pies. Merece la pena que se haga antes que continúe la destrucción y el olvido, circunstancias que quizá algún día nos pongan de ignorantes ante las futuras generaciones.

Porque, aunque nos hayamos acostumbrado a ello y nos resulte normal, es lo cierto que vivimos por completo ajenos a un segundo Almagro bajo nuestros pies, un mundo lleno de evidencias y testimonios al que no hacemos ningún caso.

 

                             Andrea

Publicada en febrero de 2010

(J.P.A) Siempre nos gusta que nos cuenten tiernas, dulces mentiras. Que nos hablen de la vida como debería ser y no es, o simplemente de historias diferentes a las que nos toca vivir. Nos agrada leer novelas, ir al teatro, al cine, porque narran cosas fantásticas, distintas a nuestro acontecer cotidiano. Valoramos como grandes artistas, gente eximia y digna de todo elogio a quienes recrean la vida lejos de la realidad, inventando, fantaseando, imaginando.

Quizá por eso, cuando yo leí por primera vez El Quijote, sentí que me enamoraba completamente del personaje, quedé absolutamente prendado del bueno, irrepetible don Alonso Quijano. Porque en todos los días que llevaba vividos, ni aún hoy, había encontrado con tanta redondez y plenitud el dibujo de un ser humano tan sereno, bondadoso y humildemente sabio en su decir y obrar. La quietud que había en el corazón de Don Quijote me conmovía, su sosegado discurso, sus siempre respetuosas maneras, sus intenciones limpias tiraban de mí, me arrebataban. Su capacidad para sentir el amor en toda su ingenua profundidad -que así es el más hermoso y auténtico- me transportaba a donde él quería llevarme, me soplaba inspiración sin límites. Me daba cuenta que era dichoso siendo cautivo del Ingenioso Hidalgo, y cuanto más me adentraba en sus fantasías, más crecía mi gozo interior.

Pero todo era una dulce, maravillosa mentira. Don Quijote nunca existió ni podía yo aspirar a tratarlo ni conocerlo nunca, más allá de la lectura.

De modo -mi querida Andrea- que cuando vi en ti algunos comportamientos llenos de sencillez y fantasía, propios quizá de tu genio sin igual, y que te empeñabas en dar por ciertos acontecimientos que nunca habían existido, sentí que me estaba sucediendo algo inmenso. Alguien a quien yo quería tanto me estaba mostrando, quizá sin saberlo, sin darle ninguna importancia, un comportamiento típico de don Quijote, y yo tenía la oportunidad única de vivirlo en toda su realidad. Aquello no era una lectura, sino algo completamente cierto, tan directo y cercano a mí.

Entrañable Andrea: La tarde que Aurora y yo fuimos a verte al barrio y te encontramos con un extenso cardenal bajo el ojo izquierdo, te empeñaste una y otra vez en explicarnos que había sido fruto de un ataque nocturno que sufriste mientras dormías. Por nada del mundo aceptabas que te habías caído, como nos aseguraron los vecinos que te vieron de bruces en la calle. Nada de eso, sino que habías sufrido un feroz, descomunal ataque con palos, que te habían molido a golpes cuando te encontrabas indefensa, en la cama, y que todo era por la ojeriza, la tirria insoportable que sufría hacia tí la infausta, poderosa señora que quería quitarte tu joven amor, y que antes o después, nos decías tú, acabaría en la cárcel, pues que ya alguien la había visto alguna vez esposada y a veces pasaban muchos días sin que apareciera por allí. Siempre te agradeceré, Andrea, aquellos momentos que viví contigo y con Aurora, en los que mostrabas, con toda naturalidad, las esencias más fantásticas de don Quijote y me hacías sentir que el personaje que yo tanto había amado podía existir en realidad, y manifestarse en alguien tan querido para nosotros como tú. Era una experiencia única. Aurora la seguía con su natural, amorosa prudencia, y yo era todo oídos y ojos ante lo que sucedía.

No, querida Andrea, no estoy dispuesto a olvidar por nada del mundo, y espero que se repita, aquel otro día en que nos asegurabas, con toda certidumbre, que los propietarios de la compañía -extranjeros ellos- te habían propuesto ser la directora del grupo, y que tú habías llegado a un acuerdo económico con un portavoz de aquellos señores. Y claro, que a tu amor lo pensabas nombrar segundo en las responsabilidades y jerarquía que ibas a asumir. ¡ Con qué verosimilitud quijotesca lo contabas todo, con qué inmensa realidad narrabas algo que sabíamos tampoco era verdad !. Qué instantes llenos de gozo pude experimentar al reconocer en tí al Ingenioso Hidalgo, pero qué desilusión -también- cuando nos dijiste a los pocos días que todo lo habías soñado. Un sueño mágico, añado yo.

Recuerdo las tardes entrañables en que paseábamos con Aurora por el parque del barrio, lleno de árboles y bancos, o que conversábamos en tu casa, durante los fríos días de invierno, y nos hablabas de Tambora, Pepe Vaquero, Mario Porales, Anselmo, Mariquilla, Toque, mientras tomábamos una taza de café con leche. Los momentos en los que salía lo mejor de tí, que yo creo era cuando aparecía ese perfil del Caballero de la Triste Figura, del que nunca nos habías hablado ni sospechábamos pudiera anidar en tu corazón. Eran días en los que tú lograbas que Aurora y yo estuviéramos más unidos que nunca.

Tengo que confesarte que no me importaría experimentar esos sueños hermosos que tú tenías y marcharme, siquiera por algunos momentos, al paraíso de las fantasías, donde te manejabas tan bien. Pero lo que más deseo agradecerte, lo que me conmueve de todo corazón, es que sin siquiera imaginarlo, sin tener la menor sospecha de algo así, me hicieras sentir que don Quijote no sólo es un personaje de Cervantes al que yo amaba, sigo queriendo tanto, sino que he tenido oportunidad de tratarlo en tu querida persona, y que aquellas lecturas que tanto me enamoraban han venido, tantos años después, a hacerse realidad, cuando menos lo esperaba. Y así, tengo ahora el privilegio de que mis hermosas fantasías no son, de ningún modo, mentira.